• DAYANA MARCELA DELGADO BOLAÑOS

    Miembro
    septiembre 27, 2025 en 3:49 pm

    MICROESTRATEGIA: FAMILIAR
    Estrategia: «Familia Presente, Familia que Protege»
    Introducción
    El consumo de sustancias psicoactivas (SPA) en jóvenes y adolescentes es una problemática creciente que afecta la salud física, mental y social. Diversos estudios demuestran que la familia cumple un rol fundamental en la prevención del consumo, al ser el primer entorno donde los adolescentes desarrollan valores, hábitos y habilidades para la vida.
    La presente microestrategia está diseñada para ser aplicada en el entorno familiar, con actividades sencillas y significativas que fortalezcan la comunicación, la confianza y el vínculo afectivo entre padres, madres, cuidadores y adolescentes. No se requiere experiencia profesional, solo disposición, tiempo compartido y compromiso.

    Objetivo general
    Fortalecer el rol preventivo de la familia frente al consumo de sustancias psicoactivas en adolescentes, a través de actividades prácticas de comunicación, educación y convivencia.
    Objetivos específicos
    1. Promover el diálogo abierto y respetuoso entre padres/cuidadores e hijos.
    2. Brindar información básica sobre el consumo de sustancias y sus riesgos.
    3. Fomentar el acompañamiento emocional y la construcción de límites saludables.
    4. Establecer rutinas familiares que fortalezcan la cohesión y el sentido de pertenencia.

    Estrategia: «Familia Presente, Familia que Protege»
    🔹 Duración: 1 mes (con posibilidad de repetirse o adaptarse)
    🔹 Frecuencia: 1 actividad por semana (4 actividades en total)
    🔹 Participantes: Padres, madres, cuidadores y adolescentes del hogar

    Semana 1: Hablemos sin miedo
    Actividad: Noche de conversación abierta
    • Objetivo: Fomentar el diálogo sobre temas sensibles (drogas, amistades, emociones) en un ambiente de respeto y escucha.
    • Cómo hacerlo:
    o Elegir una noche tranquila (sin pantallas ni distracciones).
    o Usar tarjetas o preguntas como:
     ¿Qué sabes sobre las drogas?
     ¿Qué harías si alguien te ofrece alguna sustancia?
     ¿Cómo te sientes últimamente en el colegio o con tus amigos?
    o Escuchar sin juzgar, corregir sin regañar, y compartir también experiencias propias como adulto.
    Semana 2: Conozcamos los riesgos
    Actividad: Explorando juntos la realidad
    • Objetivo: Brindar información básica y veraz sobre el consumo de sustancias psicoactivas.
    • Cómo hacerlo:
    o Ver juntos un video educativo (recomendado: de instituciones de salud o canales confiables).
    o Conversar sobre lo visto: ¿Qué aprendimos? ¿Qué nos preocupa? ¿Qué no sabíamos?
    o Reforzar la importancia de tomar decisiones informadas y de cuidarse a sí mismo/a.

    Semana 3: Cuidarnos con límites
    Actividad: Construyamos nuestras reglas
    • Objetivo: Establecer normas claras y consensuadas en el hogar que favorezcan la prevención.
    • Cómo hacerlo:
    o Reunirse en familia y conversar sobre reglas relacionadas con:
     Horarios de salida
     Uso del celular o redes sociales
     Comportamientos responsables
    o Escribir un “Acuerdo Familiar” donde todos participen.
    o Colocar el acuerdo en un lugar visible.
    Semana 4: Tiempo juntos, protección activa
    Actividad: Día especial en familia
    • Objetivo: Fortalecer el vínculo afectivo y el sentido de pertenencia familiar.
    • Cómo hacerlo:
    o Planificar una actividad recreativa elegida por todos: cocinar juntos, ir al parque, ver una película, hacer juegos de mesa.
    o Usar ese momento para reforzar mensajes positivos: «nos cuidamos porque nos queremos», «en esta familia siempre puedes hablar»
    Recomendaciones finales
    • Repetir las actividades periódicamente o adaptarlas según la edad de los hijos.
    • Mantener la coherencia entre lo que se dice y lo que se hace (los adultos son modelos).
    • Buscar apoyo profesional si se identifican señales de alerta o consumo en el hogar.
    Conclusión
    La prevención del consumo de sustancias psicoactivas empieza en casa. A través de acciones sencillas como conversar, escuchar, poner límites y compartir tiempo de calidad, las familias pueden convertirse en el principal factor protector para sus adolescentes. Esta microestrategia ofrece un camino accesible para fortalecer ese rol preventivo, desde el amor, el respeto y la educación.