• DAYANA MARCELA DELGADO BOLAÑOS

    Miembro
    septiembre 27, 2025 en 3:26 pm

    Desde la perspectiva de mi profesión como enfermera, el abordaje del consumo de sustancias psicoactivas en jóvenes requiere comprender no solo las consecuencias clínicas del consumo, sino también los múltiples factores de riesgo y de protección que influyen en este comportamiento. La enfermería, al tener una visión holística del cuidado, juega un rol fundamental en la prevención, detección temprana y acompañamiento de los jóvenes en contextos vulnerables.
    Entre los principales factores de riesgo se destacan:
    • Ambiente familiar disfuncional: la falta de comunicación, negligencia, violencia intrafamiliar o la presencia de consumo en el entorno familiar pueden aumentar la vulnerabilidad del joven.
    • Presión de grupo y necesidad de aceptación social, especialmente en entornos escolares o sociales donde se normaliza el uso de sustancias.
    • Problemas de salud mental no diagnosticados, como depresión, ansiedad o baja autoestima, que pueden llevar al consumo como una forma de evasión.
    • Acceso fácil a sustancias psicoactivas, ya sea por disponibilidad en la comunidad, redes sociales o falta de control en la venta.
    • Débil vínculo con la escuela y bajo rendimiento académico, lo que puede generar frustración y favorecer la búsqueda de gratificación inmediata a través del consumo.
    • Modelos sociales que promueven el consumo, incluyendo contenidos en redes sociales o medios de comunicación que minimizan los riesgos asociados.
    Factores protectores: que reducen la probabilidad de consumo y fomentan un desarrollo saludable:
    • Vínculos familiares sólidos, con adultos significativos que proporcionen apoyo, afecto y guía.
    • Educación emocional y habilidades para la vida, que permitan al joven afrontar situaciones difíciles sin recurrir al consumo.
    • Participación activa en espacios sociales o comunitarios, como actividades deportivas, culturales o artísticas, que brindan sentido de pertenencia.
    • Redes de apoyo escolar y comunitario, que detecten signos de alerta y acompañen de forma oportuna.
    • Acceso a servicios de salud con enfoque preventivo, donde el profesional de enfermería puede actuar como educador, orientador y acompañante del proceso de desarrollo integral del joven.
    Desde enfermería, es fundamental promover espacios de escucha activa, identificar signos tempranos de riesgo, y trabajar en la promoción de estilos de vida saludables. Asimismo, se debe fomentar una comunicación efectiva con las familias y comunidades, para generar entornos seguros, protectores y libres de estigmas.
    El desafío es grande, pero el rol de enfermería es estratégico y transformador en la construcción de una juventud más consciente, informada y resiliente frente al consumo de sustancias.