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Etiquetado: que retos se identifican en el municipio frente al consumo de sustancias psicoactivas y la salud mental
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Publicado por Yuniesky Cardoso Becerra en septiembre 16, 2025 en 8:51 amviviana katerine martinez rangel respondió 1 año hace 7 Miembros · 7 Respuestas
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Buenas tardes soy claudia Andrea Lopez y referente al análisis de retos en el municipio de La Cruz Nariño, frente al consumo de sustancias psicoactivas y la salud mental, como profesional en psicología y actualmente vinculada a procesos de atención y tratamiento de personas con problemas de adicciones y conductas asociadas, observo con gran preocupación la creciente problemática relaciona con consumo de sustancias psicoactivas en el municipio de La Cruz, esta situación no solo afecta de manera directa a quienes consume, sino que también impacta gravemente a las familias, al tejido social y a las proyecciones de desarrollo de nuestra comunidad, uno de los principales retos identificados es la limitada implementación de programas de prevención y promoción de la salud mental por parte de las entidades territoriales, aunque existen esfuerzos aislados, estos resultan insuficientes para dar respuesta a la magnitud del problema, la ausencia de campañas sostenidas de prevención, espacios de educación para padres y programas psicoeducativos en las instituciones educativas deja a nuestros niños, niñas, adolescentes y comunidad, en un alto grado de vulnerabilidad, frente al inicio temprano del consumo. Otro desafío relevante es el escaso acceso a servicios especializados en salud mental, en muchos casos las familias desconocen las rutas de atención o no cuentan con los recursos para acceder a un tratamiento oportuno o continuo, esta situación aumenta el riesgo de cronificación de los problemas y genera mayores dificultades de rehabilitación, frente a este panorama considero fundamental fortalecer las alianzas interinstitucionales entre alcaldía, sector salud, sector educativo, fundaciones y comunidades, se requiere desarrollar políticas locales de prevención basadas en evidencia, implementar programas de formación para la comunidad, también se evidencia la necesidad de fortalecer la red de salud mental ya que en mucho casos se concentra en niveles de atención básicos y no siempre garantiza continuidad en el tratamiento, ni seguimiento a largo plazo. Finalmente se requiere fortalecer los procesos de inclusión social, reintegración y proyectos de vida, pues muchas personas en proceso de recuperación enfrentan estigma, rechazo social y pocas oportunidades para el desarrollo personal, educativo o laboral lo que aumenta el riesgo de recaídas, abordar estos desafíos implica mejorar o implementar programas de prevención, detección temprana, tratamiento integral y promoción de estilos de vida saludables, favoreciendo así el bienestar individual y colectivo.
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Cordial Saludo Soy Lida Dayana Muñoz Retos Identificados desde la Terapia Ocupacional en el Municipio de La Cruz, Nariño frente al Consumo de Sustancias Psicoactivas y la Salud Mental
Como terapeuta ocupacional que trabaja en procesos de rehabilitación y acompañamiento psicosocial, he identificado en el municipio de La Cruz, Nariño, una serie de retos significativos en relación con el consumo de sustancias psicoactivas (SPA) y la salud mental. Estos retos impactan de manera directa la funcionalidad ocupacional de las personas, su participación social y su calidad de vida.
En primer lugar, se evidencia una carencia de programas preventivos y de promoción de hábitos de vida saludables, tanto en el ámbito comunitario como en las instituciones educativas. Esto limita la posibilidad de generar entornos protectores que fortalezcan factores de resiliencia, ocupaciones significativas y proyectos de vida que actúen como barreras frente al consumo.
Otro reto importante es la estigmatización social hacia las personas que presentan consumo problemático o trastornos de salud mental, lo que genera exclusión laboral, educativa y comunitaria. Desde la terapia ocupacional, esto implica diseñar estrategias para favorecer la reintegración social y ocupacional, promoviendo entornos inclusivos que reconozcan la dignidad y el potencial de cada individuo.
También se observa una insuficiencia de servicios especializados en salud mental y rehabilitación, así como dificultad en el acceso a los mismos para poblaciones rurales y dispersas. Esto retrasa la atención temprana y prolonga las crisis, aumentando el riesgo de discapacidad psicosocial. Como profesional, esto me motiva a proponer intervenciones centradas en la comunidad, articuladas con redes de apoyo locales, líderes comunitarios y las familias.
Finalmente, se identifican brechas en la formación de redes intersectoriales que integren salud, educación, cultura, deporte y emprendimiento. La terapia ocupacional puede liderar la creación de espacios de ocupación productiva y significativa, talleres de desarrollo de habilidades para la vida, y programas de participación comunitaria que prevengan recaídas y fortalezcan la autonomía.
Estos retos, aunque complejos, representan también oportunidades para innovar en la manera en que acompañamos los procesos de prevención, tratamiento y reinserción social. Desde mi quehacer profesional, asumo el compromiso de promover intervenciones centradas en la persona, sensibles al contexto sociocultural y orientadas a la construcción de proyectos de vida con propósito.
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Buenas tardes soy Anyi Obando, Desde la psicología, es crucial comprender que el consumo de sustancias psicoactivas en contextos como el del municipio de La Cruz, Nariño, no puede abordarse de manera aislada. Estamos ante una problemática que refleja profundas desigualdades sociales, marcadas por la violencia, la pobreza, la disfuncionalidad familiar y la ausencia de oportunidades reales para los jóvenes. La normalización del consumo en muchas comunidades no responde únicamente a la permisividad cultural, sino a una forma de afrontamiento en contextos donde las alternativas son escasas. Más allá del acompañamiento individual, nuestro rol incluye promover espacios comunitarios de protección, trabajar con las familias desde un enfoque comprensivo y no punitivo, facilitar procesos psicoeducativos que devuelvan a los adolescentes la posibilidad de imaginar otros futuros. Además, se hace urgente incorporar estrategias de salud mental comunitaria, accesibles y sostenibles, adaptadas a las realidades del territorio y a los recursos existentes. Como profesionales, tenemos el reto de incidir en entornos donde el consumo de SPA no es solo una elección, sino muchas veces la única respuesta aprendida ante el dolor, la exclusión y la desesperanza. Acompañar a los jóvenes de La Cruz implica, entonces, no solo intervenir sobre los síntomas, sino contribuir a la reconstrucción del tejido social desde la empatía, la escucha activa y la justicia social.
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Cordial saludo, por parte de Maria Fernanda Villota opino que, actualmente el municipio de La Cruz enfrenta una creciente problemática relacionada con el consumo de sustancias psicoactivas (SPA) y el deterioro de la salud mental, aspectos que afectan significativamente a la población, especialmente a niños, adolescentes y jóvenes. Esta situación se ve agravada por múltiples retos estructurales, institucionales, familiares y socioculturales que dificultan la prevención, atención y tratamiento adecuado de estas problemáticas.
Retos Principales:
1. Falta de programas de prevención, mitigación y tratamiento: Se identifica bajo impacto de los programas enfocados en la prevención del consumo de SPA y la promoción de la salud mental por parte de las instituciones educativas y las entidades gubernamentales, como la alcaldía municipal, carecen de. Esto limita la identificación temprana de casos, el acompañamiento psicosocial y la articulación interinstitucional para mitigar el impacto.
2. Deficiencia en infraestructura y servicios especializados:
El municipio presenta una notoria ausencia de centros o servicios especializados dirigidos a personas con dependencia a SPA o trastornos mentales. Esto incluye la falta de espacios de rehabilitación, atención ambulatoria, y servicios de intervención en crisis.
3. Baja disponibilidad de talento humano en salud mental:
Se identifica bajo talento humano por parte de profesionales en áreas clave como psiquiatría, psicología clínica y trabajo social especializado, lo que imposibilita una atención integral. Esta limitación impide liderar procesos de diagnóstico, tratamiento y seguimiento de los casos más complejos.
4. Entornos familiares disfuncionales:
Muchos hogares presentan carencias afectivas, conflictos intrafamiliares y desconocimiento sobre las consecuencias del consumo de SPA, así como una minimización o negación de los trastornos mentales. Esta dinámica obstaculiza la recuperación de los pacientes y perpetúa ciclos de violencia, abandono o negligencia.
5. Normalización social del consumo de sustancias:
A nivel comunitario, se observa una preocupante normalización de conductas de riesgo, como el consumo habitual de alcohol en espacios públicos, incluso por parte de menores de edad. Esta permisividad sociocultural dificulta el control y prevención del consumo.
6. Estigmatización y discriminación:
Las personas con trastornos mentales o que enfrentan problemas de consumo suelen ser estigmatizadas, lo que genera exclusión social y falta de apoyo comunitario, agravando el aislamiento y dificultando su proceso de recuperación. -
En la actualidad, uno de los desafíos más urgentes en el ámbito de la salud pública y la educación es la creciente relación entre el consumo de sustancias psicoactivas y los problemas de salud mental en la población joven del municipio de La Cruz Nariño. Esta situación plantea múltiples retos que deben ser abordados de manera integral por familias, instituciones educativas, y entidades de salud.
Uno de los principales retos es la comorbilidad entre el consumo de sustancias y los trastornos mentales como la ansiedad, la depresión o los trastornos del comportamiento. Muchos jóvenes recurren al consumo como una forma de escape o «automedicación», lo que agrava su situación psicológica y dificulta su diagnóstico y tratamiento.
A esto se suma la falta de acceso a servicios de salud mental adecuados, especialmente en zonas rurales o en contextos de vulnerabilidad. A menudo, los jóvenes no cuentan con espacios seguros ni con profesionales capacitados que puedan brindar atención oportuna y sin prejuicios.
La estigmatización social también representa una barrera significativa. El miedo a ser juzgados o excluidos impide que muchos jóvenes busquen ayuda, perpetuando así el problema. Además, la presión social y cultural, amplificada por el contenido en redes sociales que a veces normaliza o glorifica el consumo, aumenta la exposición y vulnerabilidad de los adolescentes.
Otro reto importante es la ausencia de programas preventivos eficaces. La educación sobre salud mental y consumo responsable aún no está plenamente integrada en los currículos escolares, y muchas intervenciones siguen centradas en el castigo en lugar de la prevención y el acompañamiento.
Frente a este panorama, es urgente promover un enfoque integral que combine prevención, atención temprana, educación emocional, participación juvenil y fortalecimiento de redes de apoyo. Las soluciones deben partir del reconocimiento de que el bienestar emocional y psicológico de los jóvenes es una prioridad, y que abordarlo requiere trabajo conjunto entre todos los actores sociales del Municipio de La Cruz. -
Desde la perspectiva de Julieth Alexandra Muñoz, consideró que el municipio de La Cruz atraviesa una situación alarmante en relación con el aumento del consumo de sustancias psicoactivas (SPA) y el deterioro progresivo de la salud mental, particularmente entre la población infantil, adolescente y juvenil. Esta problemática se ve intensificada por diversos factores estructurales, familiares, institucionales y culturales que dificultan la implementación efectiva de acciones preventivas y de atención. Principales Desafíos Identificados es la Insuficiencia de estrategias preventivas y de intervención. donde actualmente, las acciones encaminadas a la prevención del consumo de SPA y a la promoción del bienestar emocional son escasas o poco efectivas. Las instituciones educativas y gubernamentales no cuentan con programas sólidos y continuos que permitan una detección oportuna de casos ni un acompañamiento adecuado. Muchos hogares enfrentan dinámicas conflictivas, falta de comunicación y escaso apoyo emocional, lo que representa un entorno poco favorable para la prevención o recuperación de quienes enfrentan estas problemáticas. Además, en muchos casos, existe desconocimiento o negación frente a la existencia de trastornos mentales o problemas de consumo. Aceptación En diversos contextos comunitarios, se ha naturalizado el consumo de alcohol y otras sustancias, incluso entre menores de edad. Esta permisividad social representa un obstáculo para generar conciencia sobre los riesgos y consecuencias del consumo. Las personas que enfrentan trastornos mentales o dependencia a sustancias suelen ser rechazadas o invisibilizadas por su entorno, lo cual agrava su condición y dificulta su proceso de reintegración social y recuperación personal.
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Buenas noches, soy Viviana Martínez Rangel desde mi labor como auxiliar de enfermería en el municipio de La Cruz, Nariño, he podido observar cómo el consumo de sustancias psicoactivas (SPA) se ha convertido en una situación preocupante, especialmente entre la población joven. Esta realidad no puede ser entendida solo desde el comportamiento individual, sino que responde a condiciones sociales difíciles, marcadas por la falta de oportunidades, la violencia intrafamiliar, el desempleo y el abandono por parte del Estado en muchas zonas rurales y urbanas. En los barrios más vulnerables, he visto cómo el consumo de sustancias muchas veces se vuelve parte del día a día, no porque las personas quieran hacerlo, sino porque es la forma que han aprendido para lidiar con el sufrimiento, la ansiedad o la desesperanza. Muchos jóvenes no encuentran salidas ni apoyo, y terminan normalizando conductas que ponen en riesgo su salud física y mental. Como personal de salud que acompaña directamente a las familias en sus hogares, en consultas o en brigadas, sé que el trabajo no puede limitarse a entregar medicamentos o tomar signos vitales. Nuestro compromiso también está en escuchar, orientar y acompañar con respeto y sin juzgar, brindando apoyo emocional básico y remitiendo oportunamente a otros profesionales cuando es necesario. Además, es urgente que desde el sistema de salud se promuevan estrategias de prevención y educación comunitaria, que hablen de salud mental de forma clara y cercana, sin tecnicismos que alejen a las personas. Es fundamental trabajar con las familias, crear espacios donde se puedan hablar de los problemas sin miedo, y enseñar herramientas prácticas para mejorar la convivencia, identificar señales de alerta y actuar a tiempo. Acompañar a un adolescente en riesgo no es solo atenderlo en una urgencia, sino también estar presente en los espacios donde vive, donde estudia, donde convive, y generar alianzas entre instituciones para que realmente se sienta protegido y con posibilidades reales de un futuro diferente.
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