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Etiquetado: Sara Estefanny Muñoz
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MODULO 5 «MODELOS DE ATENCION Y TRATAMIENTO EN ADICCIONES»
Publicado por Yuniesky Cardoso Becerra en septiembre 24, 2025 en 12:56 amModulo5_Modelos_Atencion_Tratamiento
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SARA ESTEFANNY MUÑOZ ARCOS respondió 12 meses hace 8 Miembros · 8 Respuestas -
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Análisis sobre los servicios de atención en adicciones y salud mental en el municipio de la cruz Nariño.
como profesional he tenido la oportunidad de observar la realidad que vive la cruz Nariño frente al consumo de alcohol, cigarrillo, vaper y otras sustancias psicoactivas, particularmente en la población adolescente, teniendo en cuenta esto se logra identificar una de las principales fortalezas fortalezas que he percibido es la disposición de las familias y lideres comunitarios para hablar del problema, lo que constituye un punto de partida valioso, en mi experiencia, la comunidad reconoce que el consumo de sustancias es un tema que debe abordarse y muestra apertura a la orientación y a las pocas campañas de prevención que se han implementado, este nivel de conciencia facilita procesos de intervención psicosocial ya que encontramos disposición al cambio, otro aspecto positivo es que aunque los recursos son limitados existen profesionales de la salud y docentes interesados en capacitarse, lo que abre la puerta a crear redes de apoyo y programas preventivos sostenibles, estas alianzas son un recurso invaluable para trabajar desde la prevención y el fortalecimiento de factores protectores en adolescentes y familias.
Desventajas y barreras identificadas: sin embargo las desventajas son significativas y representan un reto requiere atención urgente, en primer lugar la escasez de campañas de prevención hace que la información que llega a los jovenes sea insuficiente o poco oportuna, esto favorece que el consumo se normalice y que aumenten los casos de experimentación temprana de alcohol, cigarrillo y otras sustancias, desde mi perspectiva profesional, otra barrera critica es la limitada oferta de servicios especializada en adicciones, los pocos centros disponibles para tratamiento están ubicados lejos de la comunidad, lo que genera dificultades de acceso, especialmente para familias de bajos recursos económicos, la falta de transporte, costos de tratamiento y escaso acompañamiento institucional perpetúan el problema y hacen que muchos casos se quedan sin atención o se abandonen a mitad del proceso, también es evidente la escasa articulación interinstitucional, lo que reduce el impacto de los esfuerzos que si existen, las entidades competentes no siempre priorizan el tema de salud mental y adicciones, lo que deja a los profesionales que trabajamos en el territorio con recursos limitados para generar trasformaciones de fondo.
Reflexión: como psicóloga me preocupa profundamente que esta situación esta afectando de manera directa al desarrollo psicosocial de nuestros adolescentes, el aumento del consumo, sumado a la falta de recursos de atención, incrementa el riesgo de deserción escolar, violencia intrafamiliar, conflictos comunitarios y problemas de salud mental como depresión y ansiedad, esta realidad me motiva a seguir impulsando procesos de prevención, sensibilización y fortalecimiento de la red de apoyo comunitario, buscando articular esfuerzos con instituciones educativas, lideres comunitarios y autoridades locales, considero urgente diseñar estrategias de prevención basadas en evidencia, que incluyan educación en habilidades para la vida, espacios de escucha activa y acompañamiento familiar , para que no se trate únicamente de reacción ante el consumo, sino de promoción activa de entornos protectores.
La Cruz Nariño es una comunidad con un gran potencial de transformación social, pero requiere mayor compromiso institucional y comunitario para enfrentar el problema de las adicciones. -
El consumo de sustancias psicoactivas (SPA) se ha convertido en una problemática creciente en el municipio de La Cruz, Nariño, afectando especialmente a la población adolescente y joven. Una de las principales fortalezas de la atención en adicciones desde la comunidad en La Cruz es la respuesta solidaria y consciente de los actores sociales frente al consumo creciente de SPA, especialmente en barrios populares y zonas rurales. Las acciones colectivas de líderes comunitarios y familias han sido clave para reconocer el problema, visibilizarlo y no dejarlo en el silencio o la estigmatización. DE igual forma, entre las fortalezas se destacan los eventos deportivos, culturales y recreativos impulsados desde el gobierno local y las instituciones educativas, como espacios protectores y de construcción de ciudadanía. Estas actividades promueven hábitos de vida saludables, refuerzan el sentido de pertenencia, la autoestima y los proyectos de vida de niños, niñas y adolescentes, alejándolos de los entornos de riesgo. Además, permiten generar vínculos entre diferentes sectores (educación, salud, cultura, familia), lo que enriquece las estrategias preventivas con una mirada integral.
No obstante, la atención a población en consumo de sustancias psicoactivas enfrenta limitaciones estructurales significativas. Una de las más evidentes es el bajo número de profesionales especializados en salud mental y tratamiento de adicciones en el municipio limitando la capacidad de atención, seguimiento y acompañamiento terapéutico, especialmente en casos que requieren abordaje clínico o psicosocial continuo. -
En el municipio de La Cruz, Nariño, se ha evidenciado un incremento preocupante del consumo de cigarrillo, vapers y otras sustancias psicoactivas entre adolescentes. Este fenómeno, que afecta tanto a la salud física como emocional de los jóvenes, pone en evidencia la necesidad de revisar los modelos de atención en adicciones y su aplicabilidad en contextos rurales y semiurbanos. A la luz del enfoque biopsicosocial y los criterios internacionales como el modelo ASAM, el ISA y la propuesta del modelo comunitario Maitus, es fundamental adaptar las estrategias de prevención y tratamiento a las realidades locales.
El tratamiento de adicciones entre adolescentes en La Cruz requiere acciones articuladas entre el sector salud, la familia, el sistema educativo y la comunidad. No basta con intervenir desde la medicina; es necesario un equipo interdisciplinario que trabaje desde la prevención temprana, el fortalecimiento emocional y la educación en el uso saludable del tiempo libre.
de este modo, permite identificar de forma integral cómo afecta la adicción a la vida del adolescente en La Cruz. Dado que muchos jóvenes presentan dificultades en áreas como la escuela, la relación familiar o el uso del tiempo libre.Finalmente, el aumento del consumo de cigarrillo, vapers y otras sustancias entre adolescentes en La Cruz exige una respuesta integral, intersectorial y adaptada al contexto local. A través de modelos como ASAM, ISA y Maitus, se pueden desarrollar rutas claras de atención y prevención. Sin embargo, esto requiere del compromiso activo de la comunidad, las instituciones educativas, los servicios de salud y las familias.
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En Colombia, Dentro de las ventajas, se destaca la existencia de políticas como la Ley 1616 de 2013, que reconoce la salud mental como un derecho fundamental, y la disponibilidad de rutas de atención definidas por el Plan Decenal de Salud Pública. En el caso del departamento de Nariño, se han fortalecido programas comunitarios y algunas instituciones prestadoras de salud (IPS) cuentan con servicios básicos de atención psicosocial.
Sin embargo, aún persisten limitaciones importantes. En muchas zonas del país, y especialmente en regiones de Nariño, se evidencia falta de personal especializado, débil cobertura en salud mental, escasos centros de rehabilitación con enfoque integral, y barreras de acceso relacionadas con el estigma, la dispersión geográfica y las limitaciones del sistema de aseguramiento. Además, el abordaje suele ser fragmentado y más reactivo que preventivo, dificultando una atención oportuna y continua.
Para lograr un impacto real en la salud mental y la prevención del consumo de SPA, se requiere fortalecer la atención primaria, aumentar la inversión en salud mental comunitaria, y garantizar servicios integrales y accesibles para todos, sin importar su ubicación o condición social. -
En el municipio de La Cruz, Nariño, cada vez es más común ver adolescentes consumiendo cigarrillos, vapers y otras sustancias que afectan su salud. Como auxiliar de enfermería, he podido observar de cerca cómo este problema va más allá de una cuestión médica: muchos jóvenes también enfrentan dificultades emocionales, conflictos en casa, bajo rendimiento escolar y pocas opciones para ocupar su tiempo libre de manera saludable.
Este tipo de situaciones nos recuerda que el cuidado no se da solo en hospitales o puestos de salud, sino también en los hogares, en las escuelas y en las calles donde los jóvenes crecen. Por eso, es fundamental que el tratamiento y la prevención del consumo se trabajen de manera articulada con toda la comunidad. Desde nuestro rol en salud, podemos contribuir no solo tomando signos vitales o apoyando en tratamientos, sino también acompañando a las familias, escuchando a los jóvenes y orientándolos hacia decisiones más saludables.
Modelos como ASAM, ISA y el enfoque comunitario de Maitus nos enseñan que cada joven debe ser atendido teniendo en cuenta su historia de vida, su entorno y sus necesidades. Es decir, no basta con enfocarse en la sustancia que consume, sino entender qué lo llevó allí: ¿tiene problemas en casa? ¿se siente solo? ¿está siendo presionado por sus amigos? Estas preguntas son claves para intervenir de manera efectiva.
Como auxiliares de enfermería, estamos en una posición privilegiada para detectar señales de alerta, brindar información oportuna y fortalecer la confianza de los adolescentes hacia los servicios de salud. También podemos apoyar en la construcción de redes de apoyo, donde la familia, la escuela y los profesionales de salud trabajen juntos por el bienestar del joven.
En conclusión, el aumento del consumo de sustancias en La Cruz no se resuelve solo desde la medicina, sino desde una atención humana, cercana y comunitaria. Con voluntad, trabajo en equipo y estrategias adaptadas al territorio, podemos ayudar a que nuestros adolescentes encuentren caminos más sanos y llenos de oportunidades. -
Desde mi experiencia como regente de farmacia en el municipio de La Cruz, Nariño, he podido evidenciar con preocupación cómo el consumo de sustancias psicoactivas (SPA) se ha venido incrementando, especialmente entre adolescentes y jóvenes. Esta situación representa un desafío creciente para la salud pública y para quienes trabajamos directamente con la comunidad en temas de orientación y uso racional de medicamentos.
Una de las principales fortalezas que he observado desde el ámbito comunitario, es la disposición y sensibilidad de líderes barriales, familias y actores sociales frente a esta problemática. En varios sectores, tanto urbanos como rurales, se están gestando respuestas colectivas que buscan acompañar a los jóvenes y prevenir el avance del consumo. La capacidad de la comunidad para hablar del tema abiertamente, sin ocultarlo ni estigmatizar a quienes lo padecen, ha sido fundamental para comenzar a construir soluciones desde lo local.
Además, considero valioso destacar que las actividades deportivas, culturales y recreativas organizadas por la administración municipal e instituciones educativas han cumplido un papel preventivo importante. Estos espacios no solo promueven hábitos de vida saludables, sino que también fortalecen la autoestima, la participación social y el sentido de pertenencia de los jóvenes, alejándolos de factores de riesgo. En mi rol como regente, he podido participar en varias de estas iniciativas, orientando a las familias sobre el uso seguro de medicamentos, los peligros de la automedicación y las señales de alerta asociadas al consumo problemático.
Estos escenarios también han permitido articular esfuerzos entre sectores como salud, educación, cultura y familia, lo cual resulta clave para lograr intervenciones más integrales. La farmacia, como espacio de confianza en la comunidad, se ha convertido en un punto estratégico para brindar información preventiva, identificar posibles casos de riesgo y orientar a los usuarios hacia las rutas de atención disponibles.
Sin embargo, es necesario reconocer que persisten limitaciones estructurales importantes. Una de las más críticas es la escasez de profesionales especializados en salud mental y adicciones en el municipio. Esto limita seriamente la capacidad de atención continua y el seguimiento terapéutico de las personas que ya presentan un consumo problemático, especialmente aquellos casos que requieren intervención clínica o psicosocial sostenida.
Desde el servicio farmacéutico, hacemos lo posible por orientar y acompañar, pero es urgente fortalecer el recurso humano en salud mental, así como mejorar la articulación entre los niveles de atención. Solo así podremos avanzar en la construcción de un entorno verdaderamente protector para nuestros niños, niñas, adolescentes y jóvenes.
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En los últimos días dentro de la comunidad se ha derivado un incremento a niveles extraordinarios de consumo de distintas sustancias psicoactivas, así mismo se derivan notorios casos de intoxicación por sobre dosis, por lo anterior se ve una necesidad importante de los servicios profesionales de un grupo interdisciplinar en todas las áreas de la vida de la persona para un mejoramiento en su calidad de vida a nivel interpersonal como a nivel social, desde el punto de vista dentro de nuestra comunidad es pertinente destacar la importancia de llevar a cabo un proceso completo, como también es necesario la concientización acerca de la problemática a la cual nos enfrentamos ya que no se le da la importancia pertinente a dicha situación. Se evidencia necesidad de cooperación por parte de los entes competentes el municipio ante la ejecución de programas de promoción y prevención del consumo de spa o relacionados con la salud mental
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El abordaje del consumo de sustancias psicoactivas ha evolucionado con el tiempo, pasando de modelos centrados en la sanción o la moralidad, a enfoques basados en la salud pública, el respeto a los derechos humanos y la integralidad del tratamiento.
Actualmente, existen diversos modelos de atención —médico, psicológico, biopsicosocial, comunitario, entre otros— que buscan responder a las múltiples dimensiones del fenómeno adictivo. Comprender sus diferencias, alcances y limitaciones es fundamental para ofrecer una atención adecuada, humanizada y efectiva.
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