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  • DAYANA MARCELA DELGADO BOLAÑOS

    Miembro
    octubre 8, 2025 en 12:03 pm en respuesta a: MODULO 8: TALLER PRÁCTICO Y FINAL»

    CASI CLINICO INTEGRADOR (Enfermeria)
    Luis Fernando G., un hombre de 28 años, soltero y residente en una comuna urbana marginal de Medellín, Colombia, consulta a los servicios de salud tras una crisis emocional asociada al consumo de bazuco y marihuana. Tiene diagnóstico previo de trastorno de ansiedad generalizada (TAG), no ha recibido tratamiento formal de forma continua, y ha presentado varios episodios depresivos a lo largo de su vida. Actualmente se encuentra desempleado, cuenta con educación media completa y está afiliado al sistema de salud bajo el régimen subsidiado. Vive con su madre, quien también tiene antecedentes de trastorno depresivo mayor no tratado, y su hermano menor, implicado en actividades de microtráfico.
    Desde los 18 años consume marihuana de forma regular y desde los 25 años inició el consumo de bazuco, sustancia que ha afectado significativamente su funcionalidad y su salud mental. Ha intentado tres veces ingresar a programas de rehabilitación sin lograr adherencia al tratamiento. Su contexto familiar es disfuncional, con baja comunicación, escaso soporte emocional y una historia de trauma por la muerte violenta de su padre cuando Luis tenía 9 años. En el entorno comunitario, enfrenta condiciones de alta vulnerabilidad, con presencia de violencia, estigmatización y escaso acceso a servicios de salud mental.
    Durante la valoración realizada por el profesional de enfermería, se identifican múltiples factores de riesgo: consumo activo de sustancias, ideación suicida intermitente, escasa red de apoyo y exposición constante a dinámicas comunitarias hostiles. El paciente refiere sentimientos de desesperanza, baja autoestima, aislamiento social y episodios frecuentes de ansiedad. No mantiene hábitos saludables, ha descuidado su higiene personal, alimentación y presenta deterioro significativo en su desempeño social y familiar.
    Desde el enfoque de enfermería en salud mental, se formulan los siguientes diagnósticos preliminares: consumo ineficaz de sustancias relacionado con ansiedad no controlada; riesgo de suicidio relacionado con baja autoestima y antecedentes de trauma; desempeño ineficaz del rol familiar relacionado con disfunción del sistema familiar, y aislamiento social relacionado con estigmatización y dependencia de sustancias. A partir de esta valoración, se plantean objetivos terapéuticos a corto, mediano y largo plazo.
    En el corto plazo, se busca estabilizar emocionalmente al paciente, reducir el consumo activo y generar un vínculo terapéutico sólido. En el mediano plazo, se pretende lograr adherencia al tratamiento, mejorar la dinámica familiar y fomentar la participación del paciente en espacios comunitarios protectores. A largo plazo, el objetivo es alcanzar la abstinencia sostenida o un patrón de consumo controlado (según modelo terapéutico adoptado), junto con la reintegración educativa o laboral y el fortalecimiento de la autonomía personal.
    La intervención se desarrolla desde un enfoque interdisciplinario. Enfermería asume un rol central en la valoración integral, la intervención en crisis, la administración segura de medicamentos, la educación al paciente y su familia sobre los efectos del consumo de sustancias, el manejo de la ansiedad y el fortalecimiento del autocuidado. El profesional de enfermería también actúa como articulador del equipo de salud, coordinando acciones con psiquiatría para el manejo farmacológico del TAG y la depresión; con psicología para la intervención psicoterapéutica basada en terapia cognitivo-conductual y prevención de recaídas; con trabajo social para la gestión de recursos comunitarios y apoyo familiar; y con terapia ocupacional para el diseño de rutinas saludables y proyectos de vida.
    Desde el componente familiar y comunitario, enfermería lidera talleres psicoeducativos orientados a reducir el estigma, mejorar la comunicación familiar y promover el acompañamiento en el proceso de recuperación. También realiza visitas domiciliarias para evaluar riesgos contextuales y fortalecer el entorno inmediato. A nivel comunitario, se fomenta la vinculación del paciente a redes de apoyo como grupos juveniles, organizaciones sociales y actividades culturales que le permitan resignificar su identidad, reconstruir sus relaciones sociales y encontrar alternativas significativas a las conductas adictivas.
    En conclusión, el caso de Luis Fernando refleja la complejidad de las interacciones entre el consumo de sustancias psicoactivas, los trastornos mentales y los determinantes sociales. Desde enfermería, se aboga por una intervención humanizada, continua y articulada, que no solo atienda la patología, sino que reconozca el contexto psicosocial, familiar y comunitario del paciente, con el fin de promover su recuperación integral, la inclusión social y el ejercicio de su derecho a la salud.

  • En Colombia, Dentro de las ventajas, se destaca la existencia de políticas como la Ley 1616 de 2013, que reconoce la salud mental como un derecho fundamental, y la disponibilidad de rutas de atención definidas por el Plan Decenal de Salud Pública. En el caso del departamento de Nariño, se han fortalecido programas comunitarios y algunas instituciones prestadoras de salud (IPS) cuentan con servicios básicos de atención psicosocial.
    Sin embargo, aún persisten limitaciones importantes. En muchas zonas del país, y especialmente en regiones de Nariño, se evidencia falta de personal especializado, débil cobertura en salud mental, escasos centros de rehabilitación con enfoque integral, y barreras de acceso relacionadas con el estigma, la dispersión geográfica y las limitaciones del sistema de aseguramiento. Además, el abordaje suele ser fragmentado y más reactivo que preventivo, dificultando una atención oportuna y continua.
    Para lograr un impacto real en la salud mental y la prevención del consumo de SPA, se requiere fortalecer la atención primaria, aumentar la inversión en salud mental comunitaria, y garantizar servicios integrales y accesibles para todos, sin importar su ubicación o condición social.

  • DAYANA MARCELA DELGADO BOLAÑOS

    Miembro
    septiembre 27, 2025 en 4:05 pm en respuesta a: MODULO 4 «DETECCION TEMPRANA

    CASO CLINICO:
    Juan Andrés, un joven de 19 años, estudiante universitario de primer semestre de dwrecho, acude voluntariamente al servicio de enfermería manifestando sentirse desmotivado, con dificultad para dormir y concentrarse. Refiere estar atravesando una ruptura amorosa reciente y adaptándose con dificultad a la vida universitaria. Menciona que consume alcohol ocasionalmente “para relajarse” y ha probado marihuana algunas veces en reuniones sociales.
    Ante estos signos, se aplican los siguientes tamizajes:
    • ASSIST: Puntuación moderada para alcohol (12) y cannabis (8), indicando consumo de riesgo.
    • AUDIT: Puntuación de 14, lo que confirma un consumo problemático de alcohol.
    • SRQ-20: Puntuación de 11/20, sugiere la presencia de síntomas depresivos o ansiosos que requieren atención psicológica.
    Se concluye que Juan presenta un posible trastorno depresivo leve a moderado y un patrón de consumo de sustancias psicoactivas de riesgo moderado. Se recomienda intervención psicológica, consejería breve en consumo y seguimiento desde enfermería.

  • DAYANA MARCELA DELGADO BOLAÑOS

    Miembro
    septiembre 27, 2025 en 3:49 pm en respuesta a: «MODULO 3: Prevención y Promoción en Salud»

    MICROESTRATEGIA: FAMILIAR
    Estrategia: «Familia Presente, Familia que Protege»
    Introducción
    El consumo de sustancias psicoactivas (SPA) en jóvenes y adolescentes es una problemática creciente que afecta la salud física, mental y social. Diversos estudios demuestran que la familia cumple un rol fundamental en la prevención del consumo, al ser el primer entorno donde los adolescentes desarrollan valores, hábitos y habilidades para la vida.
    La presente microestrategia está diseñada para ser aplicada en el entorno familiar, con actividades sencillas y significativas que fortalezcan la comunicación, la confianza y el vínculo afectivo entre padres, madres, cuidadores y adolescentes. No se requiere experiencia profesional, solo disposición, tiempo compartido y compromiso.

    Objetivo general
    Fortalecer el rol preventivo de la familia frente al consumo de sustancias psicoactivas en adolescentes, a través de actividades prácticas de comunicación, educación y convivencia.
    Objetivos específicos
    1. Promover el diálogo abierto y respetuoso entre padres/cuidadores e hijos.
    2. Brindar información básica sobre el consumo de sustancias y sus riesgos.
    3. Fomentar el acompañamiento emocional y la construcción de límites saludables.
    4. Establecer rutinas familiares que fortalezcan la cohesión y el sentido de pertenencia.

    Estrategia: «Familia Presente, Familia que Protege»
    🔹 Duración: 1 mes (con posibilidad de repetirse o adaptarse)
    🔹 Frecuencia: 1 actividad por semana (4 actividades en total)
    🔹 Participantes: Padres, madres, cuidadores y adolescentes del hogar

    Semana 1: Hablemos sin miedo
    Actividad: Noche de conversación abierta
    • Objetivo: Fomentar el diálogo sobre temas sensibles (drogas, amistades, emociones) en un ambiente de respeto y escucha.
    • Cómo hacerlo:
    o Elegir una noche tranquila (sin pantallas ni distracciones).
    o Usar tarjetas o preguntas como:
     ¿Qué sabes sobre las drogas?
     ¿Qué harías si alguien te ofrece alguna sustancia?
     ¿Cómo te sientes últimamente en el colegio o con tus amigos?
    o Escuchar sin juzgar, corregir sin regañar, y compartir también experiencias propias como adulto.
    Semana 2: Conozcamos los riesgos
    Actividad: Explorando juntos la realidad
    • Objetivo: Brindar información básica y veraz sobre el consumo de sustancias psicoactivas.
    • Cómo hacerlo:
    o Ver juntos un video educativo (recomendado: de instituciones de salud o canales confiables).
    o Conversar sobre lo visto: ¿Qué aprendimos? ¿Qué nos preocupa? ¿Qué no sabíamos?
    o Reforzar la importancia de tomar decisiones informadas y de cuidarse a sí mismo/a.

    Semana 3: Cuidarnos con límites
    Actividad: Construyamos nuestras reglas
    • Objetivo: Establecer normas claras y consensuadas en el hogar que favorezcan la prevención.
    • Cómo hacerlo:
    o Reunirse en familia y conversar sobre reglas relacionadas con:
     Horarios de salida
     Uso del celular o redes sociales
     Comportamientos responsables
    o Escribir un “Acuerdo Familiar” donde todos participen.
    o Colocar el acuerdo en un lugar visible.
    Semana 4: Tiempo juntos, protección activa
    Actividad: Día especial en familia
    • Objetivo: Fortalecer el vínculo afectivo y el sentido de pertenencia familiar.
    • Cómo hacerlo:
    o Planificar una actividad recreativa elegida por todos: cocinar juntos, ir al parque, ver una película, hacer juegos de mesa.
    o Usar ese momento para reforzar mensajes positivos: «nos cuidamos porque nos queremos», «en esta familia siempre puedes hablar»
    Recomendaciones finales
    • Repetir las actividades periódicamente o adaptarlas según la edad de los hijos.
    • Mantener la coherencia entre lo que se dice y lo que se hace (los adultos son modelos).
    • Buscar apoyo profesional si se identifican señales de alerta o consumo en el hogar.
    Conclusión
    La prevención del consumo de sustancias psicoactivas empieza en casa. A través de acciones sencillas como conversar, escuchar, poner límites y compartir tiempo de calidad, las familias pueden convertirse en el principal factor protector para sus adolescentes. Esta microestrategia ofrece un camino accesible para fortalecer ese rol preventivo, desde el amor, el respeto y la educación.

  • DAYANA MARCELA DELGADO BOLAÑOS

    Miembro
    septiembre 27, 2025 en 3:26 pm en respuesta a: «MODULO 2 DETERMINANTES»

    Desde la perspectiva de mi profesión como enfermera, el abordaje del consumo de sustancias psicoactivas en jóvenes requiere comprender no solo las consecuencias clínicas del consumo, sino también los múltiples factores de riesgo y de protección que influyen en este comportamiento. La enfermería, al tener una visión holística del cuidado, juega un rol fundamental en la prevención, detección temprana y acompañamiento de los jóvenes en contextos vulnerables.
    Entre los principales factores de riesgo se destacan:
    • Ambiente familiar disfuncional: la falta de comunicación, negligencia, violencia intrafamiliar o la presencia de consumo en el entorno familiar pueden aumentar la vulnerabilidad del joven.
    • Presión de grupo y necesidad de aceptación social, especialmente en entornos escolares o sociales donde se normaliza el uso de sustancias.
    • Problemas de salud mental no diagnosticados, como depresión, ansiedad o baja autoestima, que pueden llevar al consumo como una forma de evasión.
    • Acceso fácil a sustancias psicoactivas, ya sea por disponibilidad en la comunidad, redes sociales o falta de control en la venta.
    • Débil vínculo con la escuela y bajo rendimiento académico, lo que puede generar frustración y favorecer la búsqueda de gratificación inmediata a través del consumo.
    • Modelos sociales que promueven el consumo, incluyendo contenidos en redes sociales o medios de comunicación que minimizan los riesgos asociados.
    Factores protectores: que reducen la probabilidad de consumo y fomentan un desarrollo saludable:
    • Vínculos familiares sólidos, con adultos significativos que proporcionen apoyo, afecto y guía.
    • Educación emocional y habilidades para la vida, que permitan al joven afrontar situaciones difíciles sin recurrir al consumo.
    • Participación activa en espacios sociales o comunitarios, como actividades deportivas, culturales o artísticas, que brindan sentido de pertenencia.
    • Redes de apoyo escolar y comunitario, que detecten signos de alerta y acompañen de forma oportuna.
    • Acceso a servicios de salud con enfoque preventivo, donde el profesional de enfermería puede actuar como educador, orientador y acompañante del proceso de desarrollo integral del joven.
    Desde enfermería, es fundamental promover espacios de escucha activa, identificar signos tempranos de riesgo, y trabajar en la promoción de estilos de vida saludables. Asimismo, se debe fomentar una comunicación efectiva con las familias y comunidades, para generar entornos seguros, protectores y libres de estigmas.
    El desafío es grande, pero el rol de enfermería es estratégico y transformador en la construcción de una juventud más consciente, informada y resiliente frente al consumo de sustancias.

  • DAYANA MARCELA DELGADO BOLAÑOS

    Miembro
    septiembre 27, 2025 en 3:13 pm en respuesta a: «EPIDEMIOLOGIA»

    En la actualidad, uno de los desafíos más urgentes en el ámbito de la salud pública y la educación es la creciente relación entre el consumo de sustancias psicoactivas y los problemas de salud mental en la población joven del municipio de La Cruz Nariño. Esta situación plantea múltiples retos que deben ser abordados de manera integral por familias, instituciones educativas, y entidades de salud.
    Uno de los principales retos es la comorbilidad entre el consumo de sustancias y los trastornos mentales como la ansiedad, la depresión o los trastornos del comportamiento. Muchos jóvenes recurren al consumo como una forma de escape o «automedicación», lo que agrava su situación psicológica y dificulta su diagnóstico y tratamiento.
    A esto se suma la falta de acceso a servicios de salud mental adecuados, especialmente en zonas rurales o en contextos de vulnerabilidad. A menudo, los jóvenes no cuentan con espacios seguros ni con profesionales capacitados que puedan brindar atención oportuna y sin prejuicios.
    La estigmatización social también representa una barrera significativa. El miedo a ser juzgados o excluidos impide que muchos jóvenes busquen ayuda, perpetuando así el problema. Además, la presión social y cultural, amplificada por el contenido en redes sociales que a veces normaliza o glorifica el consumo, aumenta la exposición y vulnerabilidad de los adolescentes.
    Otro reto importante es la ausencia de programas preventivos eficaces. La educación sobre salud mental y consumo responsable aún no está plenamente integrada en los currículos escolares, y muchas intervenciones siguen centradas en el castigo en lugar de la prevención y el acompañamiento.
    Frente a este panorama, es urgente promover un enfoque integral que combine prevención, atención temprana, educación emocional, participación juvenil y fortalecimiento de redes de apoyo. Las soluciones deben partir del reconocimiento de que el bienestar emocional y psicológico de los jóvenes es una prioridad, y que abordarlo requiere trabajo conjunto entre todos los actores sociales del Municipio de La Cruz.

  • DAYANA MARCELA DELGADO BOLAÑOS

    Miembro
    septiembre 27, 2025 en 2:57 pm en respuesta a: «INTRODUCCIÓN»

    MI nombre es Dayana Delgado, soy enfermera profesional egresada de la universidad Mariana de la ciudad de Pasto, actualmente me desempeño como enfermera en la Fundación Vida con Dios la cual tiene un abordaje integral donde se brinda una atención médica y psicológica para la desintoxicación , terapias individuales grupales y familiares y se acompaña al paciente en su reintegración social, educativa y laboral.